Las crónicas que se recogen en Relatos reales fueron escritas
entre 1997 y finales del año 2000. Plagados de humor e ironía,
estos textos cincelaron el estilo narrador de Javier Cercas,
le hicieron practicar una escritura ágil en la que la realidad se
mezcla con distintos géneros literarios, con humor y con introspección.
Abarcan desde reflexiones cotidianas acerca de la vida
en la ciudad, la paternidad, los exámenes o la Ley Antitabaco,
hasta cuestiones críticas y artísticas: consideraciones sobre
el cine, el teatro y la cultura, pequeños ensayos a propósito de
autores y artistas que el propio Cercas admira, como Juan
Marsé, Víctor Erice, Roberto Bolaño o Cabrera Infante. Pero
sobre todo, acerca de cosas que para Cercas son raras, rarísimas,
aunque diarias.