Eran demasiado débiles. No fueron capaces de adaptarse, de ver lo que se les venía encima. Siguieron andando, comiendo, follando, respirando, comprando, trabajando, concentrados en sus miserias y pagando sus hipotecas. Por pura rutina, sin darse cuenta de nada. Sin sospechar que el mundo que creían conocer había llegado a su fin.
La realidad perdió su consistencia y ahora vivimos en un panorama apocalíptico en el que coexisten mil y una historias extrañas: animales que migran masivamente hacia el norte, aviones que caen del cielo, viejos mitos convertidos en atracción turística Por eso lo hicimos: crear la Policía de la Cordura para frenar el caos a cualquier precio. Debíamos mantener el orden y proteger a la gente de sí misma. A veces para luchar contra un monstruo debes convertirte en otro.
¿Puede haber algo más importante que salvar el mundo?