Editorial Edhasa
Colección Edhasa Literaria, Número 0
Lugar de edición
Barcelona
Fecha de edición marzo 2025 · Edición nº 1
Idioma español
EAN 9788435011792
288 páginas
Libro
encuadernado en tapa blanda
Dimensiones 140 mm x 225 mm
Irène Némirovsky escribió en todo momento y en todo lugar. Y, desde los veintiún años hasta su deportación y fallecimiento en el campo de concentración de Auschwitz, publicó constantemente. Algunas de sus novelas, como El malentendido, El vino de la soledad o Jezabel, aparecieron en revistas de la época antes de convertirse en libros, al igual que muchos de sus relatos breves, que se hicieron conocidos gracias a semanales de corte femenino. Más tarde, con el recrudecimiento de la guerra y los estatutos antisemitas del gobierno de Vichy durante la invasión alemana de Francia, las cosas se complicaron. Pese a necesitar el dinero más que nunca, sus historias comenzaron a ser rechazadas; y, cuando no lo eran, debía utilizar pseudónimos, como Pierre Neyret o Denise Mérande. No fue hasta sesenta años después de su muerte que Némirovsky encontró su lugar en el panteón de las grandes escritoras del siglo xx, a partir del premio Renaudot a su inconclusa novela Suite francesa. Sin embargo, la memoria colectiva nunca la olvidó. Y ahora, al fin, este Cuentos selectos con prólogo de Pola Oloixarac recupera sus grandes pequeñas historias, algunas ya conocidas y otras (la mayoría) inéditas hasta la fecha en español. Así, esta recopilación sólo acentúa la certeza que ya conocíamos: la gran literatura siempre triunfa.
p Irène Némirovsky (Kiev, 1903-campo de concentración de Auschwitz, 1942) nació en el Imperio ruso en el seno de una acomodada familia judía que se estableció en Francia a raíz de la revolución bolchevique. Si bien ya había publicado varias novelas por entregas (como em El malentendido /em en 1926), obtuvo con em David Golder /em (1929) un inesperado éxito que la llevó a convertirse en una reconocida autora durante la década de 1930, con títulos como em El baile /em (1929) o em Jezabel /em (1935). Aunque se convirtió al catolicismo en 1939, ello no le evitó su deportación a Auschwitz, donde murió. Relegada injustamente al olvido tras la Segunda Guerra Mundial, la posterior publicación de sus obras inéditas permitió recuperar una de las voces literarias más incisivas y lúcidas del siglo XX.<br>
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