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  • Editorial: Lumen
  • Fecha de la edición:
  • Lugar de la edición: Barcelona
  • Número de la edición: 1
  • ISBN: 978-84-264-2434-1
  • EAN: 9788426424341
  • Colección: Narrativa
  • Dimensiones: 150 cm x 230 cm
  • 296 páginas
  • Idiomas: español
Las cartas de la extraordinaria Emily Dickinson. Una aproximación única a su enigmática intimidad.
Lejos de ser un mero complemento, las cartas de Emily Dickinson constituyen una parte esencial de su universo poético. La belleza de sus poemas se encuentra también en estos textos, a medio camino entre la poesía, la confesión y el diario íntimo.
De las más de mil cartas que Emily Dickinson escribió a lo largo de su confinada aunque intensísima vida, Nicole d'Amonville ha seleccionado, anotado y traducido, con excelente criterio, fino oído y sabiduría, su personal canon, como ya hiciera con los poemas. El resultado es la edición más rigurosa y ambiciosa que se ha hecho en castellano del epistolario de la gran poeta norteamericana, una de las escritoras más extraordinarias y enigmáticas de todos los tiempos.
La crítica ha dicho:
No hay, que yo sepa, una vida más apasionada y solitaria que la de esa mujer. Prefirió soñar el amor y acaso imaginarlo y temerlo. En su recluida aldea de Amherst buscó la reclusión de su casa y, en su casa, la reclusión del color blanco y la de no dejarse ver por los pocos amigos que recibía. Además de la escritura fugaz de cosas inmortales, profesó el hábito de la lenta lectura y la reflexión.
Jorge Luis Borges

Una completa selección de misivas, y a su vez testimonial repaso por la vida y obra de un personaje que practicó la poesía como la condición más elevada del ser humano, punto de (resbaladiza) unión entre el misticismo y la verdad.
ABC Cultura
Las cartas de Dickinson son la única prosa que escribió, y constituyen un intrigante complemento de su velado y a menudo misterioso verso.
David O'Neill, The Paris Review
Su originalidad no ha sido igualada ni siquiera por la fuerza de sus descendientes poéticos: Wallace Stevens, Harr Crane, Elisabeth Bishop. Su canonicidad surge de su lograda extrañeza, de su misteriosa relación con la tradición.
Harold Bloom
En un poema de Emily Dickinson hay ese hechizo que nos devuelve

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