Saga inusual de una tribu mal conocida, los sefardíes expulsados de España por los Reyes Católicos, que se habían instalado durante cuatro siglos en el imperio otomano con su religión y su lengua. En esta obra literaria ambiciosa y original, Michèle Sarde combina una investigación acuciosa, un testimonio auténtico y una novela palpitante, con notas de humor pero también desgarradoras, en torno al destino de una familia atrapada en la tormenta del sombrío siglo XX.
Plantea a la vez interrogantes sobre temas contemporáneos como la migración, la integración, la transmisión y la resiliencia.