Ariel, Samantha y Lydia son israelitas. Tal vez por fe y tradición, pero sobre todo por humanidad, aborrecen lo que consideran un salvaje genocidio: la masacre de palestinos en la Franja de Gaza. La razón del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, es supuestamente la reacción a un ataque previo, pero su verdadera intención es crear un nuevo canal que conecte el mar Rojo con el Mediterráneo: el canal de Ben Gurion. Pronto a ellas tres se unirán Diana, una millonaria griega; Salvatore, un desconcertado campesino italiano, y una conocida modelo de origen palestino, Naima. La desigual contienda entre palestinos e israelíes no sólo continúa, sino que se recrudece cada día, a cada página. El mundo es testigo de la matanza, de los crímenes de guerra. Y nadie puede permitirse fracasar. Así, mientras los militares israelíes hacen suyo el lema de que el mejor enemigo es el que nunca ha nacido , este singular grupo de audaces justicieros jurarán no permitirlo.