Profecía del pasado: momento en que el discurso histórico se articula sobre el mito para darle a la patria, ya próspera y todavía sin una fisonomía propia, el relato de un linaje glorioso. Edgardo Dobry vislumbra en esa perspectiva un aspecto central en la obra ensayística de Leopoldo Lugones: el empeño, en los años cercanos al Centenario, en construir una identidad nacional en términos poéticos, culturales, lingüísticos e incluso étnicos. Ese proyecto de pasado, publicado bajo el título de El Payador en 1916, había comenzado con una puesta en escena: las conferencias dictadas en un teatro de Buenos Aires en mayo de 1913. Con ambos movimientos Lugones sella un pacto singular con la élite social y política de Argentina: el escritor proporciona el argumento convincente de una lengua y una cultura argentinas y a cambio obtiene el lugar de poeta nacional, única verdadera autoridad capaz de legislar sobre esa lengua y esa cultura.