Irène Némirovsky nació en Kiev, en el año 1903, hija de un acomodado matrimonio judío. Huyendo de la revolución rusa, la familia se instaló en París en 1919. Poco después empieza a elaborar sus primeros relatos y, en 1923, escribe "Un niño prodigio". Hostigada por las autoridades francesas, debido a su condición judía, fue finalmente detenida y enviada a Auschwitz donde murió en 1942. Una fábula filosófica sobre un poeta precoz que nos trae los ecos inconscientes de tristes cánticos judíos, surgidos desde el fondo de los siglos como un inmenso sollozo .