El tratado político de Baruch de Spinoza bien hubiera podido llevar por titulo republicanismo demostrado según un orden político. Esto es, no en base a una ética, como fue el uso de los antiguos, sino a partir de una ontología de la potencia que signa el nacimiento del pensamiento político moderno. Se trata así de una teoría, que, partiendo de la descripción del orden humano como fundado en una multiplicidad de potencias, concluye en la composición de una potencia de multitud, que constituye la magnitud que sostiene la intensidad política de une Estado.
Pero en el Tratado Político, no se trata solo de potencia, sólo de multitud,
sólo de la democracia, sino, en el extremo, de la potencia absoluta, propia
de una multitud absoluta que se constituye, en sujeto de una democracia absoluta.