Después de tres décadas preso en campos, Iván Grigórievich regresa a Moscú para comprobar que la vida ha seguido sin él. Desde el desangelado reencuentro con su primo Nikolái, un científico fiel al Partido, o el paseo por donde vivía la mujer a la que amaba, Iván toma conciencia de la magnitud de la tragedia: la libertad no sólo ha sido asesinada en la política, sino en la agricultura, en la filosofía y en el alma de los rusos.