En Stepanakert, la capital de Nagorno Karabaj, bajo la sombra de la guerra, la vida transcurre con una normalidad casi insoportable. Las mujeres cosen en talleres sofocantes, los vecinos intercambian saludos rutinarios y las familias exhaustas se aferran a las costumbres cotidianas como si la repetición misma pudiera contener la catástrofe. Entre todos ellos se encuentra Sona, una mujer tranquila de mediana edad cuyos días giran en torno al trabajo, el hogar y el servicio militar de su hijo, Armand.
De pronto, el 27 de septiembre de 2020 la guerra irrumpe violentamente. Las explosiones sacuden la ciudad al amanecer. Las calles se llenan de pánico, humo y rumores. Los hombres corren hacia el frente, entre ellos Adán, el esposo de Sona, decidido a llegar a la unidad militar de su hijo. Sona se queda atrás en una casa repentinamente vacía de significado. El tiempo se ralentiza hasta convertirse en una espera insoportable. Incapaz de soportar la pasividad, Sona sale en busca de Armand.
A través del viaje de Sona, la novela se convierte en una profunda meditación sobre la maternidad, la memoria, la culpa y la resiliencia.