Una vez dijo Thoreau: Mi vida es el poema que me hubiera gustado escribir . Nada más cierto, pues si bien sus escritos siguen de plena actualidad doscientos años después de su nacimiento, no cabe duda de que es su vida la que fascina a sus lectores. Thoreau vivió como muy pocos seres humanos viven: siendo consecuente con sus ideas y sus sentimientos, esculpiendo así su propia existencia como una obra de arte ajena a todos los dogmas y limitaciones. No sólo nos sigue inspirando por ser uno de los padres del ecologismo o de la desobediencia civil, sino por haber sido un hombre al que no le importó ser incomprendido por sus vecinos o reclamado por la ley, que actuó siempre con libertad y buscó la felicidad para sí y el bien para los demás.