Hay autores que no tienen el reconocimiento que se merecen. En esa categoría, ocupada en el pasado por nombres ahora tan ilustres de nuevo como Stefan Zweig o Thoreau, Arnold Bennet ocupa un lugar destacado.
Bennet es un gran representante de aquellos escritores brillantes en el humor y en el drama, en la aparente ligereza y en la profundidad de los sentimientos más ocultos. Poco a poco se va presentando al lector en lengua castellana, y Riceyman steps, una de sus novelas más destacadas, no había sido aún rescatada.