Desde su condición de presa en el campo de concentración de Auschwitz, Ella idea un plan para evitar que las muertes que presencia cada día caigan en el olvido. Aunque para conseguirlo deba arriesgar su propia vida. En plena Segunda Guerra Mundial, la joven Ella llega al campo de concentración de Auschwitz desde Francia. Maria Mandel y Josef Mengele descubren que sabe varios idiomas y que su caligrafía es espectacular, así que la incorporan como copista en la Orquesta de Mujeres de Auschwitz y comienza a trabajar en el Bloque Kanadá, donde se clasifican las pertenencias de los deportados que llegan al campo. Allí encuentra muchas postales y fotografías de los prisioneros, y decide escribir en ellas sus historias personales para que nadie olvide quiénes fueron.