Diecisiete años atrás, William Wisting dirigió la investigación de uno de los casos más mediáticos de Noruega, el del secuestro y asesinato de la joven Cecilia Linde. Recientemente se ha descubierto que algunas pruebas fueron manipuladas y que se metió en la cárcel a un inocente. Wisting será suspendido hasta nueva orden y los medios de comunicación, diecisiete años después, vuelven a oler la sangre.