Pintar nos propone un viaje a través de quince cuadros de Edward Hopper. Quince relatos de instantes de vida que se acercan y se alejan. La autora nos invita a jugar gracias al poder mágico de la pintura. Un poder que libera los sentidos, principalmente la vista, y por tanto la imaginación. Un poder que permite trazar un camino de palabras del otro lado de la imagen.