Djuna Barnes, a pesar de ser admirada por autores de la talla de James Joyce, T. S. Eliot, Carson McCullers o Anaïs Nin, cayó en el olvido al ser opacada por los hombres de su generación, la generación perdida . Sin embargo, el paso del tiempo ha puesto de manifiesto no solo su imprescindible contribución a la literatura modernista, sino también al feminismo, la sexualidad y la moralidad de un país cambiante que Barnes tuvo que dejar atrás para lograr la libertad que tanto ansiaba en su vida y en su creación artística.