Gustave Flaubert y Charles Baudelaire nacieron el mismo año, 1821, y aunque llevaron vidas muy distintas, sus trayectorias literarias son prácticamente paralelas, ya que ambos son, respectivamente, los principales heraldos de la modernidad en la novela y la poesía del siglo xix. A lo largo de su vida, Flaubert y Baudelaire intercambiaron una serie de cartas breves no más de veinte bañadas en una generosa cortesía y en las que, puntualmente, se manifestaron su mutuo apoyo ante los procesos que la justicia francesa había abierto contra sus dos obras más célebres, Madame Bovary y Las flores del mal, así como por el intento de Baudelaire de ingresar en la Academia francesa.
El interés de las cartas es circunstancial y no suelen aparecer en los epistolarios previamente editados, pero las rescatamos porque son la excusa que se le presenta a Ignacio Echevarría para vehicular a través de ellas un ensayo sobre los paralelismos entre las vidas y las obras de ambos genios. Lo importante, pues, no es lo que dicen, sino el tiempo en el que Baudelaire y Flaubert compartieron un ambiente literario bullicioso, polémico, en constante proceso de transformación, y que asienta las bases de la literatura moderna. Un acercamiento perspicaz al asunto, siempre fértil e interesante, de las vidas paralelas.