Juan Ramón Jiménez y la que se convertiría en su mujer, Zenobia Camprubí, se conocieron a finales de junio de 1913 en la Residencia de Estudiantes, a la que ambos habían ido a escuchar una conferencia de Manuel B. Cossío. El flechazo en aquel primer encuentro fue fulminante en el caso del poeta y marca el comienzo de la relación entre ambos que da lugar al intercambio epistolar recogido en este libro.