Se reúnen ahora, por vez primera para el lector español, los cuatro Manifiestos vanguardistas de Almada. Dos de ellos denuncian el arte obsoleto del pasado, así como los vicios y gustos de una sociedad acomodada. Podríamos llamarlos negativos . Los otros dos instigan al público a disfrutar de los exponentes de modernidad y vanguardia que en el momento en que fueron escritos se podían ver en Portugal. A estos podemos denominarlos positivos .
Su lectura, un siglo después de su creación, nos acerca un conjunto de páginas a la altura de los mejores manifiestos de las vanguardias internacionales