Son diez an os ya los que ahora se cumplen desde nuestra incursio n a trave s de los campos de exterminio nazi en la Polonia ocupada y dos menos desde la de los campos del gran complejo de Jasenovac. Senti amos la necesidad de acudir a la llamada de lo que nuestro entendimiento habi a ya incorporado, y decidimos compensar en lo que pudie ramos esa carencia: estar, pisar, vagar y situar la dimensio n, alli , a la mano, de esos lugares en los que los aspirantes a dioses borraron la esperanza y el miedo de los que alli perecieron; la mayori a de ellos componentes de un pueblo, el judi o, sin lugar en el mundo en esos momentos.