Un sensacional fresco narrativo ambientado en el París febril y disoluto de entreguerras. Suite francesa cautivó al mundo con su retrato inmisericorde de la sociedad francesa de entreguerras. En Los fuegos de otoño, escrita pocos meses antes de su muerte y publicada póstumamente en 1957, Némirovsky compone de nuevo un sensacional fresco narrativo sobre el envilecimiento sin paliativos de la burguesía parisina durante ese periodo vertiginoso. Ambientada en el París febril y disoluto de entreguerras, esta novela es no solo un retrato íntimo de unos hombres y mujeres en busca de una libertad imposible, sino también una semblanza implacable y sobrecogedora de una clase social presa de sus ventajas y convenciones.