Tras su última aventura internacional en El hombre de negro, Rafael Sánchez vuelve para completar su Trilogía del medio siglo. Con el trasfondo del legado Rubén Darío salvado gracias a Antonio Oliver y Carmen Conde (de cuya entrada en la Real Academia se cumplen ahora cuarenta años), José Joaquín Bermúdez Olivares nos lleva con su habitual estilo oblicuo y alusivo, rico y elusivo, barroco y desasido, desde Cartagena hasta la sierra abulense y desde la costa inglesa hasta Madrid, en una postrera peregrinación de su personaje entre el conocimiento y la desolación.