En estos relatos la autora domina a la perfección su estilo: realista, incisivo, concreto, irónico y crudo. Igualmente en ellos demuestra la perspicacia psicológica que le caracteriza, profundizando los carácteres y desenmascarando las intenciones recónditas de sus protagonistas. Todo ello refleja su infancia y adolescencia que, a pesar de su apariencia brillante y cómoda fue solitaria y falta de amor.