Lejos de ser un texto más de autoayuda, en Las muertes chiquitas, Margarita
Posada recorre de manera poética e ingeniosa la historia de sus mayores
crisis desde el momento en que sus depresiones comenzaron a dejarla
noqueada sobre la lona y fue diagnosticada con bipolaridad tipo II. Gracias
a esos episodios, Posada teje poco a poco en este libro los patrones
repetidos e invisibles que han dominado su existencia. La depresión es
la nueva gripa , escribe la autora para comenzar este ejercicio tan distinto
y personal, que, más que un testimonio sobre su propia depresión, es un
conjuro literario para combatirla y una suerte de manual de protocolo
para la posteridad.
A ratos con tono de epitafio, a ratos con tono de redención, Posada logra
describir de forma aguda y certera lo que implica vivir con un diagnóstico
que al parecer es incurable para muchos, pero que siempre implica
lanzarse al vacío desde lo más alto del acantilado para recuperarse y salir
a flote con una visión más amplia y profunda de la vida