Londres, 1931. Aunque la madurez se cierne sobre ellas, las hermanas Carne todavía comparten un insaciable apetito por los mundos imaginarios. La mayor, Deirdre, es periodista; Katrine es una actriz principiante, y la joven Sheil aún tiene institutriz. Juntas viven una vida al margen del control materno en su bohemia casa en la ciudad. Irreprimiblemente imaginativas, las hermanas no pueden resistirse a inventar historias, tal y como han hecho desde niñas. Así ocurría con sus juguetes parlantes del cuarto infantil Caralata y Dion Saffyn el pierrot , y así ocurre con su ficticia amistad con el juez del Tribunal Supremo Toddington, a quien llaman Toddy desde que la señora Carne formó parte de un jurado.