Laurence piensa en ese rey que transformaba en oro todo lo que tocaba y que había convertido a su hijita en una magnífica muñeca de metal.
Todo lo que ella toca se transforma en imagen.
La ambientación y los protagonistas de "las bellas imágenes" sirven a Simone de Beauvoir en esta novela para mostrar la hipocresía y las mentiras del modelo burgués.