El personaje Sherlock Holmes, héroe paradigmático de la detección criminalística mediante agudos procesos mentales, nació en la mente del escocés Arthur Conan Doyle cuando éste, recién casado, vivía y atendía su consultorio en la ciudad inglesa de Portsmouth. El éxito comercial fue fulminante: abandonó su poco rentable profesión y empezó a vivir de su hijo literario. Al cabo de un año, reunía los doce primeros cuentos en un libro, el que aquí presentamos, Las aventuras de Sherlock Holmes, publicado en 1892.