La acción se desarrolla en los anchos espacios del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Ahí están sus montes, ríos y pinares, que José Cuenca describe con prosa certera y musical. Y los serranos: guardas forestales y pastores, de larga tradición en estas tierras; buhoneros, recaderas y arrieros, hechos a las duras disciplinas del camino; cazadores y furtivos, de mayor, de menudo y de reclamo. Y los avezados monteseros: hombres serios y enterizos, de palabra justa y reposada, que imponían respeto con solo su presencia y se movían con el empaque de la gente antigua de la Sierra.