La trama cuenta una pasión entre una chica enigmática y arrolladora y un traductor arrasado por la última crisis económica,
pero el tema es algo más elusivo. A ritmo de la música de
los Tindersticks y de Lucio Battisti, y con referencias literarias
que van de Ovidio a Verlaine, de García Lorca a Luis García
Montero, el autor se interna en los recovecos del deseo para
relatar un amor imposible que halla su contrapunto en un uso
gozoso del lenguaje.