En el seno de la abundante literatura filosófica
producida durante el período de los Reinos
Combatientes (476-221 a.C.), los escritos reunidos en la
obra titulada como Zhuangzi representan, sin duda, un
punto de inflexión decisivo en la evolución de la historia
intelectual china. El Zhuangzi encarna una singularidad
estilística e ideológica extrema que no encaja en
ninguno de los moldes que sirvieron para dar forma al
corpus textual de la China pre-imperial. Sirviéndose de
una imaginación desbordante, de paradojas
inextricables, de personajes extravagantes, de
anécdotas rebosantes de humor e insolencia, y de otras
estrategias discursivas logra dar forma a una obra que