Editorial Libros del Zorro Rojo
Lugar de edición
Argentina
Fecha de edición octubre 2021 · Edición nº 1
Idioma español
EAN 9788412314304
120 páginas
Libro
encuadernado en tapa dura
Dimensiones 138 mm x 235 mm
Los cuartetos que conforman este volumen constituyen una curiosidad.
No forman parte de forma oficial de la obra poética de Dickinson.
La poeta los escribía como pequeños amuletos y los enviaba modulándolos según su interlocutor como si fueran regalos, acompañando flores, o imbricados adentro de la prosa de sus cartas. Así nos lo explica la doctora María Negroni, traductora y prologuista de esta singular obra: El cuarteto es el sello que marca la poesía de Dickinson, su forma omnipresente y la más elaborada.
( ) A veces, de esas miniaturas incandescentes salían poemas propiamente dichos.
Su importancia en el conjunto es, sin embargo, crucial .
Esta edición bilingüe reúne 185 poemas inéditos en España, agrupados por la fecha de su escritura, y acompañados del elegante trabajo artístico en papel recortado de Lucila Biscione, que sintoniza con la sintaxis rota de los versos de Dickinson, con su sobriedad, sin menoscabo de la belleza, la paradoja o los pequeños detalles presentes en su poesía.
Encontramos cuartetos florales y turbulentos, frívolos y crispados.
A veces, hacia el final, estos poemas se vuelven elegíacos e incluso áridos o abstractos.
Pero todos se inscriben contra la retórica, se burlan del énfasis, manifiestan un deseo de contravenir las reglas, de confundir categorías y definiciones, para buscar el vínculo entre órdenes de realidad diversa , afirma Negroni.
Un libro con carácter de ofrenda, para transformar la lectura en una experiencia sensorial, en la que cada verso se revela como una pequeña iluminación.
La poetisa norteamericana Emily Dickinson nació en Amherst, Nueva Inglaterra, en 1830. Estudió en la Academia de Amherst y en el Seminario Femenino de Mount Holyoke, Massachusetts, donde se formó en un ambiente calvinista muy rígido, contra el que manifestó un obstinada rebeldía, pero que impregnó profundamente su extraña concepción de Universo.<br> Emily Dickinson se aisló muy pronto del mundo y no admitió, a partir de entonces, entrar en contacto con nadie que no estuviera a la altura de sus conocimientos y de sus afectos, como lo estuvieron, por ejemplo, sus cuatro preceptores : Benjamin Franklin Newton, quien le hizo leer en edad muy temprana a Emerson, y luego el reverendo Charles Wadsworth, el escritor Samuel Bowles y el Juez Otis P. Lord, con quienes mantuvo una correspondencia abundante y asidua a la que hoy recurren todos aquellos que desean ahondar en la aventura espiritual de tan peculiar personalidad.
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