Argentina se colapsa bajo el peso de la
economía y se ahoga en la densidad de
los gases lacrimógenos. Sin embargo,
Vera no se abraza al patriotismo para
salvarse del naufragio, todo lo
contrario, detesta este país que ha
dejado sin libros a su patria imaginada:
las librerías. Y decide huir con una
brújula que no funciona junto a su perro
Kantiano, el único ser vivo que no la ha
abandonado en esta parte del mundo.