En este libro, Rosa Montero ha creado un juego narrativo lleno de sorpresas. Literatura y vida se combinan en un cóctel de biografías ajenas y autobiografía novelada. Así, descubrimos que Goethe adulaba a los poderosos hasta el ridículo, que Tolstói era un energúmeno, que la autora, de niña, fue una enana, y que, con veintitrés años, mantuvo un desternillante romance con un famoso actor. Pero no deberíamos fiarnos de todo lo que nos cuenta sobre sí misma: los recuerdos no son siempre lo que parecen. La loca de la casa habla sobre la fantasía y los sueños, sobre la locura y la pasión, sobre los miedos y las dudas de los escritores, pero también de los lectores, y es, sobre todo, la historia de amor y salvación entre la novelista y su imaginación.