Lía tiene treinta y cinco años y no es feliz. Hace dos años que su pareja murió atropellada ante sus narices, pero por fin ha conseguido una vuelta a la rutina. Un día, después de una jornada de trabajo problemática, las manos empiezan a temblarle... Descubriremos, poco a poco, que la causa es algo más profunda de lo que parece. Una historia feminista, de cambio de perspectiva, de la capacidad de virar nuestra mentalidad, nuestra vida. Una denuncia al silencio y al conformismo, un grito por la obligación social de no callar.