La nueva Wahl es valiente y provocadora .
Stuttgarter Nachrichten
Dedicarse a la música: ese es el mayor deseo de Charlotte, pero tras graduarse, empieza a entender que este no va a ser un camino tan viable y no tiene más remedio que buscar un trabajo de verdad . En la antesala del editor del que ahora se ha convertido en asistente, ella comprende que se encuentra muy cerca del centro de poder. Ha tenido que poner su vida patas arriba: se ha mudado a Múnich, ha alquilado un piso frío y deprimente cuyo único atractivo son las vistas al río Isar y se ha alejado de sus padres, de quienes, pese a sus diferencias, siente que aún depende. Pero pronto se da cuenta de que el editor cambia con frecuencia de asistente, sufre repentinos ataques de ira y exige a Charlotte un compromiso que va mucho más allá de lo laboral: no puede irse de fin de semana, dejar el móvil desatendido, ni, por supuesto, entregarse a su incipiente historia de amor con Bo. Aunque en un principio se desvive por tratar de impresionar a su tiránico jefe, su mundo se va haciendo cada vez más pequeño, y Charlotte tendrá que decidir si la excelencia, de la que se sabe más que capaz, es suficiente para compensar tantos sacrificios.
Con ironía, humor y profundidad, Caroline Wahl narra la historia de una joven que no desea convertirse en víctima y, sin embargo, se ve envuelta en una situación demasiado familiar: cuando el trabajo pasa a ser un infierno insufrible. Una historia contemporánea sobre el poder y la resiliencia por una voz nueva, fresca y auténtica ... que gustará a los lectores de Sally Rooney y Ottessa Moshfegh (Il Fatto Quotidiano).