Niños que rompen la luna a pedradas, barberos que degüellan a sus clientes, leones con dentadura postiza, océanos que caben en una botella, esqueletos que conversan en el cementerio, estrellas que se apagan con un soplo... Son en total cuarenta y cuatro historias mínimas, brevísimas pinceladas escritas con desbordante humor e inteligencia, en las que lo cotidiano se torna absurdo y el absurdo deviene cotidiano.
Javier Tomeo estudió derecho y criminología en la Universidad de Barcelona. En la década de los ochenta se confirmó como uno de los mejores y más personales narradores españoles contemporáneos. Muchos de sus textos escritos se han adaptado al teatro, tanto en España como en otros países, con extraordinario éxito.