¿Por qué a algunos no nos basta la obra de un poeta? ¿Por qué queremos conocer a la persona que hay detrás de la obra? ¿Por qué anhelamos descubrir la apariencia física de quien nos embelesa con su sensibilidad y sus palabras? ¿Nos aporta algo descubrir la traza de un poeta? En verdad, no nos ayuda para leer mejor sus versos e intentar interpretarlos, como tampoco una biografía nos revela el misterio de la poesía. Sin embargo, la emoción que nos suscita una obra poética puede llegar a despertar un afecto, acaso unilateral e ilusorio, hacia su creador. En este sentido, la fotografía es el único medio de contacto carnal con los lectores , sentenciaba Gisèle Freund, a fortiori cuando el poeta ha abandonado esta tierra para otra órbita. Es un simulacro de conocimiento y de proximidad.