Erasmo es uno de los espíritus principales del Renacimiento, aunque difícil de filiar filosóficamente, en tanto que si "filosofía" es una actitud moral, una conciliación dentro de una vida cristiana opuesta a la intolerancia y al escepticismo. Es decir, Erasmo resulta una figura "representativa" más bien que un pensador cuyas doctrinas poseen un contenido determinado. El erasmismo constituye uno de los elementos capitales de la vida renacentista y debe figurar en la historia de la filosofía para que las ideas del Renacimiento no pierdan una parte importante de su significación.