Editorial Alba
Lugar de edición
Barcelona, España
Fecha de edición octubre 2025 · Edición nº 1
Idioma español
EAN 9788411781954
112 páginas
Libro
encuadernado en tapa blanda
Dimensiones 160 mm x 240 mm
No existe en toda la tradición de la poesía castellana un poeta tan talentoso y desdichado como Miguel Hernández. Autor de media docena de clásicos instantáneos de la literatura como Elegía , Nanas de la cebolla , Hijo de la luz y la sombra o Canción última , su carrera se vio brutalmente cortada tras ingresar en prisión, como preso político, ya muy enfermo, donde le fue negada la asistencia médica. Hernández, cuya obra de lee mejor a lado de sus pares, Lorca y Cernuda, ha sufrido una división artificial entre sus poemas íntimos y sus poemas más políticos, entre los dedicados a visiones serenas de la naturaleza y los que levantan estampas sangrientas de la guerra. La presente antología pretende restituir a Miguel Hernández todos sus poderes. Versos donde lo íntimo, lo político, la naturaleza y la justicia humana se combinan en una visión inconformista de lo que cada individuo puede esperar de la vida, y que se convierten en cantos radicales sobre la ternura y la oscuridad de la carencia. De todas nuestras estrategias de resistencia, de nuestro incansable rebrotar. Con prólogo de Berta García Faet, una de las poetas más innovadoras y entusiastas de nuestro panorama, y bellamente ilustrado, el presente volumen trata de ofrecer la visión más completa y compleja de un poeta tan indispensable como irrepetible.
Miguel Hernández nació en Orihuela, en 1910, en el seno de una familia humilde. Desde una formación prácticamente autodidacta, y en diez años escasos, logró resumir las estéticas de su época en una poesía entusiasta y bella, combativa y humanísima. Tras dejar el pastoreo de su tierra natal y otros modestos oficios, se trasladó a Madrid en busca de trabajo. Allí entabló relación con Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda y José María de Cossío, entre otros escritores. Durante la Guerra Civil de 1936-1939 combatió en las filas de la república en distintos frentes y viajó a un famoso congreso de teatro celebrado en Moscú. Poeta-pastor, poeta-culterano, poeta-social, poeta-soldado, poeta-prisionero, su vida cruzó por zonas de dramática sombra, convirtiendo buena parte de sus escritos en grave testimonio de nuestro tiempo. Tras una condena a muerte conmutada, murió enfermo, en la cárcel de Alicante, en 1942.
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