Un dragón persigue en sueños al protagonista de esta historia, un agente inmobiliario de 30 años que se prepara para una nueva jornada laboral cuando un incidente acaba con su rutina.
A través de una carta, intenta encontrarse con su padre, y consigo mismo. En su voz hallamos culpa, duelo, resentimiento hacia las expectativas de una sociedad sumida en una honda crisis vital y habitacional que no termina de resolverse. Sobre el papel arroja su grito agónico por salir del encasillamiento que secuestra su vida, nuestras vidas.