Editorial Espasa
Colección Espasa literaria, Número 0
Lugar de edición
Madrid, España
Fecha de edición mayo 2026 · Edición nº 1
Idioma español
EAN 9788467082104
92 páginas
Libro
encuadernado en tapa blanda
Dimensiones 160 mm x 240 mm
El amor, la tierra y el vuelo poético: la indiscutible vigencia de Miguel Hernández.
La más poderosa fusión entre la poesía de amor y el alma de la tierra.
El rayo que no cesa es una de las cumbres indiscutibles de la poesía española del siglo XX. En ella, Miguel Hernández despliega su voz desgarrada, vibrante y profundamente humana, que atraviesa la pérdida, el amor, el deseo, la desesperación y la muerte.
El rayo del título supone una metáfora totalizadora del amor como fuerza tanto destructiva como generadora, que habla de padecimiento y revelación. A través de 28 sonetos y una elegía mítica, Elegía a Ramón Sijé , Hernández combina barroquismo y sensibilidad popular, tradición e innovación, dando lugar a un libro que tiene un lugar propio en la literatura española y en nuestra memoria particular.
En la celebración del centenario de El rayo que no cesa, acompañamos esta preciosa edición, ilustrada por Lady Desidia, con un apartado especialmente dedicado a sus poemas de la tierra, de su vivaz experiencia de pastor. Así el libro se ensancha con la voz del poeta cuando canta su otro amor, el amor profundo y diáfano que sentía por la naturaleza, la tierra, sus flores, sus frutos, su cambiante paisaje. Esta edición supone la confluencia de sus grandes pasiones, el amor carnal, humano, y el amor rural, y en ambos reconocemos su inabarcable vuelo poético.
(Orihuela, 30 de octubre de 1910 - Alicante, 28 de marzo de 1942). De familia humilde, tiene que abandonar muy pronto la escuela para ponerse a trabajar en el campo; aun así, desarrolla su capacidad para la poesía gracias a ser un enorme lector de la poesía clásica española se llamaba cabrero poeta a sí mismo . Forma parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé y establece con él una gran amistad.A partir de 1930 comienza a publicar sus poemas en revistas como El Pueblo de Orihuela o El Día de Alicante. Pronto se percibe la huella de San Juan de la Cruz, Góngora, Garcilaso y Lope de Vega en sus poemas. Viaja a Madrid y colabora en distintas publicaciones, así como establece relación con diversos creadores, como Neruda, Aleixandre, Rosales y Alberti. A su vuelta a Alicante, escribe Perito en lunas (1933), en el que se refleja el influjo de sus lecturas de joven y de aquellos poetas que conoce en su viaje a la capital. Posteriormente se establece en Madrid y trabaja como redactor en el diccionario taurino de Cossío y en las Misiones Pedagógicas de Alejandro Casona; asimismo colabora en importantes revistas dedicadas a la poesía. Escribe entonces El silbo vulnerado (1934), Imagen de tu huella (1934) y su libro más emblemático: El rayo que no cesa (1936). Tras el golpe militar de julio del 36, se incorpora al Ejército Popular de la República y es nombrado comisario de Cultura. Durante la guerra escribe Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938) con un estilo que se conoció como poesía de guerra . Tras la derrota, intenta salir del país, pero es detenido el 4 de mayo de 1939 en la localidad portuguesa de Moura y es extraditado a España. Condenado a muerte, se le conmuta la pena por treinta años de presidio. Allí culminó su Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941). Muere en la prisión de Alicante, enfermo de tuberculosis, el 28 de marzo de 1942.
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