Editorial Austral
Colección Poesía Singular, Número 0
Fecha de edición marzo 2019 · Edición nº 1
Idioma español
EAN 9788467055207
96 páginas
Libro
encuadernado en tapa dura
Dimensiones 125 mm x 190 mm
Prólogo de Luna Miguel.
Edición de Juan Cano Ballesta.
Miguel Hernández nació en Orihuela en 1910 y, condenado por su militancia en el bando republicano durante la guerra civil, murió en la cárcel en 1942. Comenzó a escribir poemas siendo pastor de cabras, pero muy pronto alcanzó su gran madurez reflejada en el libro Perito en lunas.
EL RAYO QUE NO CESA, resultado y testimonio de una profunda crisis vital, es uno de los más conmovedores libros de poesía castellana. El descubrimiento del amor constituye para el autor una extraordinaria aventura poética. Empieza a explorar una nueva dimensión de su ser y descubre que amor y muerte son cara y cruz de una misma moneda. De ahí brota la vivencia básica de la pena, que rebasando los límites personales, hace al poeta cargar, solidario, con el dolor de todos los desheredados.
(Orihuela, 30 de octubre de 1910 - Alicante, 28 de marzo de 1942). De familia humilde, tiene que abandonar muy pronto la escuela para ponerse a trabajar en el campo; aun así, desarrolla su capacidad para la poesía gracias a ser un enorme lector de la poesía clásica española se llamaba cabrero poeta a sí mismo . Forma parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé y establece con él una gran amistad.A partir de 1930 comienza a publicar sus poemas en revistas como El Pueblo de Orihuela o El Día de Alicante. Pronto se percibe la huella de San Juan de la Cruz, Góngora, Garcilaso y Lope de Vega en sus poemas. Viaja a Madrid y colabora en distintas publicaciones, así como establece relación con diversos creadores, como Neruda, Aleixandre, Rosales y Alberti. A su vuelta a Alicante, escribe Perito en lunas (1933), en el que se refleja el influjo de sus lecturas de joven y de aquellos poetas que conoce en su viaje a la capital. Posteriormente se establece en Madrid y trabaja como redactor en el diccionario taurino de Cossío y en las Misiones Pedagógicas de Alejandro Casona; asimismo colabora en importantes revistas dedicadas a la poesía. Escribe entonces El silbo vulnerado (1934), Imagen de tu huella (1934) y su libro más emblemático: El rayo que no cesa (1936). Tras el golpe militar de julio del 36, se incorpora al Ejército Popular de la República y es nombrado comisario de Cultura. Durante la guerra escribe Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938) con un estilo que se conoció como poesía de guerra . Tras la derrota, intenta salir del país, pero es detenido el 4 de mayo de 1939 en la localidad portuguesa de Moura y es extraditado a España. Condenado a muerte, se le conmuta la pena por treinta años de presidio. Allí culminó su Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941). Muere en la prisión de Alicante, enfermo de tuberculosis, el 28 de marzo de 1942.
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