AFGANISTÁN, 2004. Al
atender a una joven, la doctora
Edith Lombard advierte en su
cuello un collar del que cuelga
una perla de ámbar. Una perla
que fue robada en su casa
de Quebec años antes. Una
perla de la que su padre había
contado que perteneció a la
Cámara de Ámbar de San
Petersburgo.
Bilbao, 1937. Del puerto de
Santurce está a punto de
zarpar el Habana, que llevará a
más de cuatro mil niños hasta
la Unión Soviética. Allí, su
historia se hilvanará con la de
la perla de ámbar en un viaje
de setenta años