Parecerá que este libro trata sobre libros sobre su almacenamiento, las distintas formas de robarlos, los vicios que suscitan o sus digestiones , pero la realidad es otra. Se trata de un panegírico. Una apología de la lectura. Una alabanza del lector (...) Gladstone y Roosevelt, Wharton y Woolf, Roberts y Carroll son aquí lectores. A veces parecerá que se enfrascan en otros temas, pero quien preste atención observará cómo no logran reprimir del todo una sonrisa furtiva al saberse entre iguales.