Participan los cuentos que reúne Domingo de Silos Manso bajo el título "De lo bueno, verdadero y hermoso" de una visión positiva del mundo, y cuentan todos ellos, al mejor modo de las fábulas clásicas (Fedro, Esopo, Iriarte, Samaniego...), con una moraleja final, aunque en ocasiones implícita, o al menos sugerida y solo enunciada en parte. Los personajes de estos cuentos son seres felices. Frente a la felicidad light (Lipovetsky) propia del actual narcisismo posmoderno hiperconsumidor, frente al ludismo como felicidad aparente e infantilizada, es posible levantar esa obra maestra que decía Yourcenar, como una libre y voluntaria conquista basada no en grandes hechos extraordinarios, sino en la dicha cercana de las cosas sencillas.