Si bien es cierto que los "Cuentos de una abuela" no figuran entre las obras más conocidas de George Sand, sí podemos incluirlos entre las más educativas y, paradójicamente, representativas, pues en cierto modo constituyen un legado de su plena madurez como mujer y como escritora. No en vano, los concibió para deleite de su nieta Aurore, tratando además de inculcarle unos valores que si a mediados del siglo XIX resultaban revolucionarios y progresistas, todavía hoy lo continúan siendo.