Este no es un cuento infantil. Y de serlo, se trata del más tierno y oscuro de cuantos se hayan escrito.
La pequeña Casandra, desde la perspectiva de sus seis años, será nuestra implacable guía a través de las luces y sombras de esa caverna plagada de equívocos y signos indescifrables que constituye para todos los niños el descubrimiento del mundo adulto y el de su propio ser. Desde el momento mismo de su publicación en 1976, este libro monstruoso , como su autora solía llamarlo, se convirtió en un clásico contemporáneo de las letras griegas, se tradujo a varios idiomas y recibió encendidos elogios por parte de fi guras tan renombradas como Jonathan Safran Foer o John Updike, quien destacó tras su lectura: No creo recordar que la infancia, con sus secretas crueldades y su mezcla constante de realidad y fantasía, se haya tratado alguna vez de un modo tan sorprendente y directo. Por momentos recuerda a Marcel Proust, a Jerzy Kosinski o a Lewis Carroll, pero en el fondo subyace una verdad que ninguno de ellos supo captar nunca .