Editorial Libros del Zorro Rojo
Lugar de edición
Argentina
Fecha de edición mayo 2016 · Edición nº 1
Idioma español
Ilustrador Arsenault, Isabelle
EAN 9788494512308
64 páginas
Libro
encuadernado en tapa dura
Dimensiones 140 mm x 235 mm
Esta hermosa edición incluye una nueva y excelente traducción, así como una reinterpretación gráfica de siete de los poemas más famosos de Emily Dickinson, una gran poeta cuya vida continúa siendo un misterio. Sus poemas breves, intensos y contradictorios nos revelan un alma enigmática. Por ello su obra no puede abordarse con un criterio puramente textual. Isabelle Arsenault muestra una rica comprensión de su poesía, creando una meditación sutil sobre la vida de Dickinson y la intersección de esta con su verso.
El libro comienza con la escritura de una carta -su carta al mundo-, que enraíza y florece en las sugerentes visiones de los poemas siguientes. Visiones quiméricas de desesperación y muerte; espejismos de inmortalidad, amor y locura; y, finalmente, ilusiones de esperanza y de encomio al poder de la creatividad. Visiones de ensueño que nos embarcan a través del mundo interior de Emily como materia poética, presente a lo largo de su obra.
Esta edición reúne los elementos literarios y estéticos necesarios para hacer la poesía de Dickinson accesible a los principiantes, así como para aquellos que deseen disfrutar del complemento visual ideal a las palabras que esta poeta inclasificable dejó al mundo.
La poetisa norteamericana Emily Dickinson nació en Amherst, Nueva Inglaterra, en 1830. Estudió en la Academia de Amherst y en el Seminario Femenino de Mount Holyoke, Massachusetts, donde se formó en un ambiente calvinista muy rígido, contra el que manifestó un obstinada rebeldía, pero que impregnó profundamente su extraña concepción de Universo.<br> Emily Dickinson se aisló muy pronto del mundo y no admitió, a partir de entonces, entrar en contacto con nadie que no estuviera a la altura de sus conocimientos y de sus afectos, como lo estuvieron, por ejemplo, sus cuatro preceptores : Benjamin Franklin Newton, quien le hizo leer en edad muy temprana a Emerson, y luego el reverendo Charles Wadsworth, el escritor Samuel Bowles y el Juez Otis P. Lord, con quienes mantuvo una correspondencia abundante y asidua a la que hoy recurren todos aquellos que desean ahondar en la aventura espiritual de tan peculiar personalidad.
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