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Canallas y mangurrinos

15,90 €

Sin ejemplares (se puede encargar)

  • Editorial: Espuela de Plata
  • Fecha de la edición:
  • Lugar de la edición: Valencina de la Concepcion
  • Número de la edición: 1
  • ISBN: 978-84-17146-39-9
  • EAN: 9788417146399
  • Colección: Los Humoristas
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Dimensiones: 150 cm x 210 cm
  • 176 páginas
  • Idiomas: español
Definir a un canalla es sencillo. Los canallas son ese tipo de individuos a los que expulsan de la cárcel por mala conducta. El concepto de mangurrino ya es más complicado de especificar. Se trata, esencialmente, de un sinvergüenza que, pese a serlo, despierta simpatías generalizadas. Es una mezcla de pícaro, fresco, infeliz y más cosas. Todos hemos conocido personas de esa clase, a las que se les perdonan muchos defectos porque nos caen bien.
En este libro el lector hallará & x02013;a poco que busque& x02013; seres de ambas categorías, cómicamente descritos en biografeas (género inventado por el autor y que consiste en detallar la vida de la gentuza). Podrá elegir reírse de un amplio catálogo de personajes políticos, científicos y artísticos, a los que se ha puesto como chupa de dómine a causa de sus maldades o sus trapisondas. Desde Homero y Buddha hasta Freud y Sánchez Dragó, se ha satirizado en escritos breves a todo tipo de bípedos merecedores de un buen varapalo. Y se ha hecho de la forma más amena y variada, utilizando los más diversos géneros literarios y pintando sus retratos con ese óleo multicolor y maravilloso que es el humor y que sólo los seres verdaderamente inteligentes y sensibles saben apreciar.

Enrique Gallud Jardiel (Valencia, 1958) pertenece a una familia de raigambre literaria, pues es nieto de Jardiel Poncela, el gran humorista. Es Doctor en Filología Hispánica y ha enseñado en universidades de España y del extranjero. Pero este autor parece ser tan canalla o mangurrino como aquéllos de los que se ocupa, porque se sospecha que sus libros no los escribe él, sino un negro que tiene a su disposición y al que mantiene encerrado en un trastero de su casa, encadenado a una mesa y alimentado de manera muy precaria. Su negro literario, al parecer, es realmente de raza negra, por una irónica casualidad, y se llama Morongo. Él es quien de veras se merece la gloria & x02013;y no digamos el dinero& x02013; que el desaprensivo de Gallud Jardiel est

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